Jugueteando con las letras y oraciones, creando palabras imaginarias para los amigos lejanos, cuando el amanecer la sorprendió mientras estaba rumiando la palabra “esmunsi”. Lejos de sentir alivio o alegría por el despertar de un nuevo día, la invadió un sentimiento de culpabilidad. “No puede ser que el mundo esté cayéndose a pedazos y yo desperdiciando mi noche pensando palabras extrañas, realmente me comporto como una verdadera esmunsi”. Y no se habló más del tema, pero claro, no es cuestión.
Aquella esquina de aquella calle de aquel barrio porteño, con sus gentes acaloradas, sus idas y venidas, sus corridas y sus gritos, su frenezí matutino y ya bien establecido, su eterna soledad a pesar de estar enteramente poblado de individuos alterados fue el escenario perfecto para que ella, con toda la brutalidad y violencia que su delgado cuerpo le permitió apoyara su pie derecho sobre el piso generando un estruendoso ruido-señal de rebeldía-en el momento justo en el que todos sus dedos, contenidos adentro del zapato chocaran con todo el asfalto, contenido adentro de la esquina, adentro de la calle , adentro de aquel barrio porteño, con sus gentes acaloradas, sus idas y venidas, sus corridas y sus gritos, su frenezí matutino y ya bien establecido, su eterna soledad a pesar de estar enteramente poblado de individuos alterados y claramente una pequeña y revolucionaria esmunsi que bajo la forma de una magu rompió con todas las reglas preestablecidas de ese circo de la modernidad y se dedicó a permanecer quieta, muy quieta hasta que alguien notara lo mismo que ella, que todo estaba mal, que la gente estaba equivocada, que todo estaba equivocado y que la gente estaba mal. Fue entonces que el sol pareció darse cuenta, porque se fue de repente y se hizo de noche. Y aquella pequeña esmunsi solitaria emprendió su caminata hasta su casa. Porque claro, allá es bien bravo de noche, che, che.
Cómo reconocer a una esmunsi: Es difícil, suele tomar la apariencia física de una persona común y corriente. ¡Pero no desespere! Basta con escucharla hablar, y entenderá de una vez y para siempre que ella es especial, que ella es capaz de largar al aire frases que lo dejarán pensando por días, que lo que ella ve los demás lo escuchan, que lo que ella siente los demás lo niegan. Siempre tan en contra de las convenciones sociales, pero luchando como pueda-y en la medida que se anime- por una sociedad mejor. Sutiles contradicciones de una especie que dará que hablar.
Del grotesco enfrentamiento de una esmunsi con los malvados spots publicitarios de la calle Corrientes, a las 21:45 de una noche de invierno, con una bufanda verde de por medio: ¡Con un pelo saludable todo es posible!, primer ataque de la Maquinaria Publicitaria, dirigida contra las mujeres que piensan, las mujeres profesionales, las mujeres que se esfuerzan, las mujeres presidentas, las mujeres doctoras, las mujeres honradas, las mujeres que no les basta con tener un pelo brillante y sedoso con sensación de seda de gusano para lograr sus sueños. Claramente la Maquinaria Publicitaria conocía las debilidades de una esmunsi tan pequeña y tan bonita. Porque claro, recordemos, se trata de una esmunsi hembra. Resultado parcial del encuentro: notoria sensación de nauseas provenientes del estómago de magu. Contraataque esmunsi: “estoy pensando hacerme rastas como Sooz”. Segundo encuentro: Motorola V8 RAZR. Más afilado que nunca. (El golpe proviene de la imagen de fondo, en el cual una super hembra humana lucha contra un super macho humano para ver quien logra –celular en mano- desvestir más rápido a su super contrincante) Pensamiento lineal de Magu, Ilustrado: Sexo, Violencia, Libertinaje, Estandares de belleza inalcanzables, super hembra, super macho, super sexo, super ropa, super celular, super necesidad que no necesito, super necesidad de mandar un mensaje a algun super macho, super necesidad de vomitar. Probando probando, un dos tres, camino libre para el vómito. De esa forma concluye este enfrentamiento, con una esmunsi más liviana, desprovista de concepto de dignidad social y de jugo pancreático.
Qué hacer si logra amaestrar a un esmunsi: si logra que un esmunsi le regale una parcela de su corazón (son animales de gran corazón) comprenderá que en sus manos tiene a una de las especies animales más frágiles que puede existir. Deberá cuidarla con celo, deberá quererla con esmero, ya sea a través de un teclado, de un cable, de un monitor, o por los medios que usted disponga. Deberá comprender que por la naturaleza de poeta de los esmunsis, cualquier cosa los puede dañar. Son extremadamente frágiles, debido a estar compuestos en iguales medidas de Aire, Ideales, Arte y Conciencia Social. Vaya mezcla etérea. Vaya criaturita de Dios.
De un lado, al otro, de un lado, al otro, de un lado, al otro. Enjuagar. Procedimiento de lavado dental terminado. Esmunsi lista para irse a dormir.
1:25AM: Podemos observar a nuestra esmunsi cuasi magu buscando un vaso con agua.
2:12AM: Magu se rasca la nariz de esa forma en la que siempre imaginé que ella lo haría.
3:55AM Magu es trasladada a un lugar donde ella nunca antes había estado. Esto de estar soñando es algo realmente muy extraño. El sitio donde se encuentra se puede explicar como una enorme plaza muy verde, con mucha gente, pero no acalorada, sin idas y venidas, sin corridas y gritos, sin frenesís matutinos bien establecidos ni que ocho cuartos, sin eterna soledad a pesar de estar enteramente poblada. Una hermosa plaza con un gigante cartel de focos de colores que dice PLAZA INDEPENDENCIA. INDEPENDENCE SQUARE. Magu se sienta sobre un banco que al parecer la está invitando a sentarse, ya que el banco es grande y ya hay otra persona sentada en uno de los extremos que a los gritos dice “MAGU MAGU VENI”. Sutilezas del destino. No tuvieron que decir nada más. Lo supieron desde ese mismo momento en el que los dos soñaron simultáneamente el mismo sueño, el mismo lugar. Cuando dos esmunsis se juntan suceden cosas extrañas. De pronto Magu despierta, muy sobresaltada, algo extraño está sucediendo alrededor. Mira por una ventana que no es su ventana, corre las sábanas de una cama que no es su cama. Al oeste las montañas, el Aconcagua, los árboles verdes, nada de edificios, un esmunsi que le trae un café (porque a la esmunsi de esta historia le gusta el café), un apretón de manos, un beso, un abrazo, un “por fin”, un amigo para siempre, una amiga para siempre. Dos esmunsis encontrados en algo que podría bien ser un sueño o algo real. Sinceramente a ninguno de los dos les importa, ni lo quieren comprender. Estos esmunsis llegan a ser criaturas incomprensibles, y eso los hace lo que son.
Gracias,esmun.
lunes, 24 de marzo de 2008
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